En lugar de mi osito, es ese horrible sentimiento de facilidad que te invade, ése que sientes ahí, ahí, ahí, justo cuando todo es más difícil, el que duerme conmigo cada noche.
Ése que te hace mirar alrededor y verte en el remolino de la cruel sensación que supone la mezcla de saber que todo es mucho más fácil de lo que lo haces ser, y de no saber cómo llegar a conseguirlo.
Aunque, por adorable y por tantos años, mi osito no ha perdido su hueco. :)
Todos tenemos un pequeño osito, aunque algunos decidan tirarlo a la basura para creerse "mayores".
ResponderEliminar¡Pero espero que yo tambien tenga mi hueco por las noches eh!
Un beso enorme, hermana.