En menos de diez minutos, he aprendido que lo único a lo que puedes dar besos esporádicos mientras masticas una cocacola de gominola, es a un cigarro.
Llegar a esa conclusión sin reproches maternos, a oscuras, mirando el cielo morado y las pocas estrellas que la ciudad permite.. parece más tonto de lo que es, pero no tengo palabras.
¡Ah! y ésto ha contribuido:
viernes, 20 de noviembre de 2009
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Son aquellas pequeñas cosas.... bien canta Serrat..
ResponderEliminarAdemás no suelen verse cielos morados. Y si el cigarro era encima Camel, ya lo flipas!
ResponderEliminartQ!
SIEMPRE CHESTEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE
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