Un nuevo recordatorio de la fragilidad del momento cae sobre mi cabeza como un jarro de agua fría.
Vuelvo a ser consciente de lo egoísta que me he vuelto con el tiempo y, peor, de lo que podría llegar a volverme. Soy repentinamente consciente de mi prolongada inconsciencia.
De nuevo me sacude la urgencia de las cosas que pasan a mi alrededor mientras bailo, duermo o dejo solos a los míos. Otra vez me invaden las ganas de ascender, cambiar mi futil categoría de humana para poder velar por todos, para no necesitar dormir, para que mi descanso sea la seguridad de mi gente.
Una vez más, me doy cuenta de lo débil que soy a pesar de mi fuerza.
Una vez más, me doy cuenta de que no puedo desdoblarme.
Una vez más, me doy cuenta de que tengo que elegir.
Una vez más, me doy cuenta de dónde están mis elecciones, que son demasiadas.
Una vez más, me doy cuenta de que no puedo desdoblarme..
De poco sirve una mirada fulminante ante una mano que se levanta más fuerte que tú.
Que no se atiene a razones.
De poco sirve desear que te dé algo malo, cabrón..;
..de nada sirve querer ser yo la causa.

Ahora que sé que sentido tiene, no se me ocurre nada que poner, tia...
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