no se contrajo tu pupila en el duelo involuntario contra la mía.
no se elevó lo suficientemente alto el humo de los cigarros como para no invadir mis pensamientos.
no se contrajo tu pupila al contacto del mismo aire que rozaba la mía.
no se vio volar a las palabras arrojadas en la distancia breve que nos separaba de los demás.
no se notó apenas la diferencia entre estar allí con todos o con nadie.
sí me di cuenta de que las palabras realmente importantes fueron las que no percibimos,
las que no llegaban por nuestra propia abstracción mutua.
sí (tristemente) tuvieron importancia las que, por más que todo el mundo se empeñe en afirmar lo contrario,
SÍ que NO tuvieron nada que ver con todo lo que pudiera decirse antes o después de esa noche.
lo malo es que parece que soy la única que sigue dándose cuenta.
martes, 1 de junio de 2010
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