jueves, 1 de abril de 2010

La palabra de hoy es t i n t i n e o .

[...] Quizás ella lo sabía, porque añadió:
-Estamos asustados de lo que nos hace diferentes.
Él estuvo de acuerdo.
- Pero mucha gente tiene este tipo de poderes -continuó Rowan-. No sabemos qué es ni cómo medirlo, pero sin duda forma parte de la naturaleza de los seres humanos. Lo veo en el hospital. Hay médicos que saben cosas, pero no pueden explicar cómo. Hay enfermeras a quienes ocurre lo mismo. Supongo que habrá abogados que saben infaliblemente cuándo una persona es culpable, o si el jurado va a votar a favor o en contra, y tampoco pueden explicar cómo lo saben.
>>El hecho es que por cada cosa que sabemos sobre nosotros, que catalogamos, clasificamos y definimos, hay una inmensa cantidad de misterios que permanecen ignotos. Pongamos, por ejemplo, la investigación genética. El ser humano hereda muchas cosas; la timidez se hereda, la predilección por una marca de jabón determinada o por un nombre en particular puede que sea hereditaria. ¿Pero qué más es hereditario? ¿Qué poderes invisibles recibe uno? Por eso me resulta tan frustrante no saber quién es realmente mi familia. No sé nada sobre ellos. [...]

Sí, Michael estaba de acuerdo con todo. Habló un poco de su padre y su abuelo, y le e_plicó que se parecía a ellos más de lo que se molestaba en admitir. 
-Pero uno tiene que creer que puede cambiar su herencia -dijo-, que puede producir cambios mágicos con esos ingredientes; si no, no habría esperanza.
-Claro que puede -respondió ella-. Tú lo has hecho, ¿no? Yo también quiero creer que lo he hecho. Puede que parezca una locura, pero creo que deberíamos...
-Dime...
-Que deberíamos aspirar a la perfección -dijo ella con toda tranquilidad-. ¿Por qué no?




[Anne Rice - La hora de las brujas]

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